SÁBADO

HOY ES SABADO

Hoy es sábado. Y solo cabe escribir para celebrarlo.

Porque sí.

Alzo las copas por este día en el que la luz poderosa del otoño entra por las ventanas a borbotones, y en el que la paz ilumina mi puerta. Es un sábado más, uno menos, y me deleito en este disfrute ahumado entre hojas crujientes de árboles de invierno.

Por nada en especial, por todo en su conjunto, celebro entre brindis de cava y burbuja la vida que sostengo. Todo se halla donde debe, como debe, y de la forma que debe. Y agradecida me descubro.

Un silencio repleto de reposo se tizna de amarillo otoñal, y prosigo mi viaje. Sin ignorar cuán afortunada soy. Cuán afortunados somos.

Bebamos a sorbos este momento.

Sin olvidar –ni un ápice- que no todos somos iguales, ni todos tenemos las mismas oportunidades.

Os invito a la no ceguera. Antes de que la luz, blanca, nos ofusque por completo.

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EL MAR SE VOLVIÓ BLANCO

Níveo,
se enluteció de canas y de conchas,
repleto de abanicos claros,

y de aperlados grises.

-Me tragó-.

el mar se volvió blanco

Clamor de nubes

y velas rotas.

Indómito de sal y bruma,
y ese dolor,

transparente,

en la orilla.

El mar se volvió blanco de
ausencias y de olvidos,

espuma, gaviotas…

Murmullo de silencios
que no pudieron ser.