DE BALCONES Y VENTANAS

de balcones y ventanas

Finaliza el verano, o eso parece.

Atrás dejamos nuestra esencia para volver a lo rumiado tantas veces.

Allí, en el estío hermoso y auténtico, permanecen balcones a los que nos asomamos con la inocencia que perdimos, repleta de libertad y fuerzas renovadas. Fotografías de lo que fuimos y aún somos. Balcones infinitos en los que perderse y perdernos. Terrazas adornadas de flores y mar, de ondas de viento azul celeste y nubes.

Atrás quedan ventanas que dibujan, tras de sí, deseos de vivir descalzo y con el pelo suelto, pisando hierba en sal de arena y algas. Miradores que asoman verdades desnudas, abiertas y tranquilas, como las caricias de quien se ama.

Veranos eternos de vida y luz, benditos, afloran en balcones y ventanas, dispuestos a ser rescatados, año tras año, por la triste rutina del suspiro diario.