ÁNGEL

angel

No lo soñé.

-Cuando la verdad aprieta no queda más remedio que aceptarla-. Me lo dijo con una sonrisa en los labios que me impresionó.

-Sin ironías ni apegos, sin actitud victimista ni dramas. Sin heroicismo, esa es la prueba-, prosiguió. Con el sello y aplomo reconocible de los que han sido capaces de decir adiós y continuar.

Sacó un cigarrillo. Con parsimonia lo encendió e inhaló su humo como si fuera el último.

Acarició mi pelo y bajé la vista.

Cuando quise responderle no había ni rastro de él. Solo unas cuantas plumas y una clara aureola color violeta.

Nunca. Nunca antes había creído en los ángeles.