LA ESCENA

La escenaMe temo que quien no lo entiende eres tú, querida. Darín se llenó el vaso de güisqui hasta arriba. Te has instalado en el pasado,continuó, y no comprendes que ya nada me vincula a tí, que nada de lo que hago o digo tiene que ver contigo. Lo siento, Janette, la miró unos segundos, pero cuando te obcecas de esta forma, me obligas a hablarte así de duro. Bebió tres tragos apresuradamente. Reacciona, olvídate, elimíname de tu vida. Seamos una pareja cívica, solo por las niñas, pero el resto, ¡shit!, olvídate de mí por dios! Busca un nuevo amor, sal, baila, ríe, pero ignórame, ¡ya no formo parte de tu vida! No me busques más. ¿Lo puedes entender?

Janette, te quise, pero déjalo ahí, no te empeñes en estropearlo.

Las lágrimas rodaban por las mejillitas de Nicole y Nurieta. Ambas abrazadas escuchaban el discurso febril del padre. Podían verlo desde la ranura existente entre el marco y la puerta de su habitación, donde se encontraban.

Janette, su madre, permanecía inmóvil, sentada en el sillón blanco de escai. Parecía una estatua, una figura ausente, una muerta viva.

Tranquila, tranquila, Nurieta, se esforzaba Nicole en susurrarle al oido a su hermana; mientras mimaba con cuidado su hermosa cabellera. Nurieta se acababa de orinar encima.

El ventilador seguía dando vueltas, en silencio, golpeando el aire una y otra vez.

Anuncios

Un pensamiento en “LA ESCENA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s