La tercera amante

la tercera amante

Apoya su cabeza en el cristal. El tren se mueve en silencio, veloz. Los árboles se suceden. Kilómetros y kilómetros de un ocre precioso contrasta con el cielo azul. El ferrocarril se adentra en un túnel. Y aparece, acude su imagen. Un nudo en el estómago la invade de golpe. Ráfaga y flecha. Francia quedó atrás. En su regazo el libro que le regaló en Montmartre, el pañuelo y todos esos momentos…

Niño de Luz

tio-vivo

 

Sé que existes, y que estás, y con eso me conformo para seguir viviendo en este azul de nube, añil.

Levantarte y levantarme en tu distancia próxima, siempre, a pesar de la vida y del abismo.

En tu gitana gracia me reflejo, y la luna se me asoma en tus palabras de tierno bandido.

Desesperado niño de luz, que el mundo te comes en cada bocado de tu risa.

Una gama de grises y turquesas, y blancos impecables, acompaña el camino, y te dibuja en el aire dando saltos de loco, alegre, adulto.

Y unos profundos ojos, oscuros e infinitos y llenos, me he puesto en el pecho, de collares.  

Hoy ya no siento miedo ni prisa ni vergüenza.

Una verdad tranquila te perfila, y la abrigo con cuidado y silencio, con melodía de ópera callada, con hojarasca viva, y transparente agua de río.

Los rayos de un arcoíris perfecto te balancean, y la batuta de todo en lo que te has convertido. Y  en lo que no.

Oleaje de altura hombría, espuma a cada paso. Columpios de admirado resplandor.

Es tu roce.

Y la calle del bien se escenifica, crece. Se expande entre las dunas.   

LA LUNA

A Julio,

la luna-julio

Se levanta muy pronto, cuando la noche es cerrada aún. Con el pelo rebelde, dormido, y un café en la mesa, inicia el ritual de todos los días antes de irse a trabajar. La casa en silencio. Los niños duermen tranquilos, y Nuri, su mujer, también. La magia se inicia cuando sus manos empiezan a trazar figuras y formas. Curvas, latidos, colores y amor nacen de madrugada. El amor sin condiciones cada mañana plasmado en hojas blancas. Dibujos que Juan cuelga  entre paredes en cinta de pintor para que los niños se despierten con ellos.

Algarabía.

Entonces, mientras desayunen, cuando sus hijos estén comentando a Nuri el dibujo tan bonito que ha hecho papá hoy, o por qué papá no lo ha coloreado, o queremos que papi nos haga dos mañana…, entonces, en ese momento justo, Juan estará pensando qué dibujo hacer al día siguiente a los niños, o relamiéndose de satisfacción al pensar en los besos y abrazos, o críticas,  que recibirá al llegar a casa de esa pareja de pequeños monstruos  incombustibles con los que cada día llega al cielo y toca, toca la luna.

QUERIDO SANCHO

querido sancho

 

“Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes del camino, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo a los poderosos y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos una y mil veces; las más destructivas, el egoísmo, la mentira, los sentimientos de posesión y nuestro individualismo; nuestras peores derrotas, el desaliento, el temor a no tener el valor de atrevernos y la ausencia de un compromiso verdadero con las angustias y los anhelos de nuestros semejantes, sobre todo con los más desamparados; nuestros defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; nuestras sensaciones más gratas, la buena conciencia, los esfuerzos por ser mejores, aunque sin querer ser perfectos; y sobre todo, nuestra disposición para hacer el bien, tal cual, combatiendo sin desmayo cada una de las injusticias de toda jornada, donde quiera que estén”.

 

Cita apócrifa

 

 

CRISIS

maduros en crisis

 

Creía que era una buena cosa: una residencia de maduros en crisis. Como esas películas de jóvenes universitarios que conviven en una residencia,  pero en versión cincuentones. Ahora mismo iba a explicárselo a su productor: seguro que sería un éxito sin precedentes.

Ya estaba viendo a Carlos, de pelo cano y ojos color miel, aporreando la puerta de una de las habitaciones pidiendo a gritos una cama en la que dormir tras una noche loca con dos jóvenes rubias. Había dejado a su mujer porque no soportaba la idea de hacerse mayor y no volver a vivir una segunda adolescencia.

En la habitación de al lado Borja fumaba porros. Uno detrás de otro, sin parar. El olor a marihuana lo invadía todo. Hacía tanto tiempo que el sabor de esas hierbas no volvía a seducirle… Borja acababa de cumplir 46. La vida es una fiesta, repetía. Rompió con su familia pero a lo grande: con mujer e hijos, hermanos y padres. Vivir, vivir, canturreaba a la vez que que sus ojos vidriosos se cerraban a ratos.

Alejandro, en la habitación contigua,  escuchaba rock y bailaba como un poseído. Sumergido en los cascos  le importaba bien poco lo que sucediera alrededor suyo.  Sudar, solo sudar. Necesitaba olvidar a la cabrona de Mery, que se fue con su amigo del conservatorio y nunca más volvió. Zorra.

Esa noche en la residencia de maduros en crisis tocaba película porno. Se habían comprado palomitas, muchas latas de cerveza y unas pizzas.  Se juntaban en la sala principal, y allí se tiraban pedos y bostezaban. E iban en calzoncillos, y eructaban cuando les apetecía.

Al día siguiente saldrían a jugar a los dardos y a los bolos, y harían una visita a la residencia de maduras en crisis. Aquello sería el no va más. Se pondrían sus mejores trajes, las colonias de marca que nunca estrenaron, los zapatos nuevos, se cortarían las uñas y masticarían chicles de eucalipto que hacen llorar de tan fuertes. Sería una noche bárbara, como las verbenas de cuando eran jóvenes. Bailarían agarrados canciones lentas y se besarían los labios con delicadeza, casi como en un suspiro.  Ya se estaban frotando las manos de solo pensarlo.

La residencia de maduras en crisis sería la siguiente película. Lo estaba viendo, lo visualizaba: el taquillazo de la temporada.

LUCÍA

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La luz se hizo.

La luz se hizo a cada instante contigo. En cada café rociado de palabras y gestos de clown. En cada silencio plagado de dolor y odio, a veces.

La luz se hizo con tu sonrisa blanca casi de diosa. Con tu alegría infinita en cada merienda. Con tu paz y tu escucha. Con todo lo que nunca dije y entiendes. 

Un ejército de luciérnagas cuando pisas la alfombra. Un halo brillante de esperanza, en mi sien. Todo lo envuelve tu calma. Y el sentimiento, veraz, de una amistad gestándose.